Solemos estar tan influidos por los acontecimientos que nos rodean que nos parece imposible acceder, sobrevolarlos, y tener una visión, una cualidad del alma distinta a la que no sea sufrir al leer o escuchar las noticias que nos hablan de incomprensibles actitudes humanas ante la vida de los demás, o hacia la propia.
Esto es real, forma parte del mundo que vivimos, pero, ¿es la única manera de verlo, de sentirlo?. Seré rápido: No. Creo que hemos puesto límites y pensamos que no hay nada más allá, vivimos en una pequeña estancia de una oscura cueva horadada en una pequeña montaña de un diminuto país.
¿Dónde habitan los sueños, qué son?, ¿y los planetas girando y el siguiente paso del alma cuando el cuerpo deja de latir?. Hay tanto visionario, tanta religión de culpabilidad, tanta lectura pseudo profética y apocalíptica; tanto olor a falso que preferimos renunciar a esa posibilidad y respirar el viciado aire de lo conocido.
Pero unas alas suaves y potentes me llevan a otros paraísos y respiro una vida más grande, ilimitada, que me da vértigo porque no concibo que no tenga fin pero me da un impulso y una energía que me hermana con el compañero, el ave que dibuja en el cielo su viaje sin huellas, el aroma de una flor y el latido del corazón, que respira serenidad y silencio: un indescriptible gozo al pertenecer junto con vosotros a esta explosión eterna de vida
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Neale Donald Walsch
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